Política de Ministrar

Política de Ministerio en

La Iglesia Bautista Fundamental, Tlahuac
Escrito por Pastor David Cox
abril 19, 2015

Esta política ha sido puesto en lugar por años en nuestro ministerio, y no es “algo nuevo” o un cambio. Estamos haciendo esta política más abierta y visible, nada más. Nosotros administramos la iglesia de tal forma que tratamos de tratar a todos los hermanos iguales. No tenemos “favoritos”.

Hay actividades que cada cristiano puede participar en nuestra iglesia irrespectivo a lo demás de este documento. Estos son asistir, orar, dar acción de gracias, cantar, estudiar con el predicador una clase de escuela dominical o a un sermón, participar en la ofrenda.

Dios no es un respector de personas.

Rom 2:9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, 10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; 11 porque no hay acepción de personas para con Dios.

Hch 10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Stg 2:9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.

La base por la cual nosotros permitimos a los hermanos de tomar ministerios más activos como enseñar, predicar, contar el dinero, levantar la ofrenda, etc. son los siguientes:

  1. Un buen testimonio de salvación. Si la salvación no es real y visible en la vida del ministro, es un hipócrita, y enseña a otros de ser hipócritas. La evidencia que queremos ver es una vida cambiada a ser como Jesucristo, donde las caídas en pecado son menores y infrecuentes (no graves), y donde la espiritualidad está allí, aunque no pronuncia a sí mismo como jactancia. Si tu sabes algo de un hermano, de su vida personal que crees que debe hacerle que no ministra, entonces necesitas traer el asunto al pastor con pruebas, o testimonios de otras personas confiables. Aunque tomamos en cuenta todo, pongamos más peso sobre accusaciones comprobadas.
  2. Una buena historia de asistir la Iglesia. Para ministrar en nuestra iglesia, tienes que presentar un esfuerzo al principio y constantemente de asistir a los cultos y actividades de la iglesia. Si hay problemas de trabajo, de enfermedad, o de otra emergencia, entonces avisando el pastor, normalmente se toma en cuenta, y no se lleva en contra de uno.
    Heb 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
    Con este versículo identificamos una necesidad y obligación delante de Dios de que cada hermano debe asistir la iglesia semanalmente, y de acostumbrarse de faltar más que llegar es un pecado. Exhortamos a los hermanos de asistir fielmente a todos los servicios.
    Hay hermanos que viven lejos de la iglesia y no tienen transportación personal, y aunque entendemos esto, también el asunto va a excluir estos hermanos del ministerio público en nuestra iglesia si no se esfuerza. Puede ser que ocasionalmente puede hacer algo en la iglesia, pero no constantemente servir si no cumple con su deber de llegar.
  3. Un talento o esfuerzo en ministrar. Aunque queremos tratar a todos los hermanos igualmente, sin tener favoritos, reconocemos que los talentos espirituales que Dios ha dado a unos no es lo mismo que ha dado a otros. Tomamos en cuenta los que pueden predicar y enseñar bien, y pedimos más de ellos que otros. Si quieres desarrollar tus talentos para participar más habla con el pastor sobre ello, y podemos capacitarte para que hagas más.
    Fili 2:25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito… 29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; 30 porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.
  4. Una actitud y espíritu humilde y manso. Todo ministerio en nuestra iglesia donde alguien hace un servicio a los hermanos es en sí en ejemplo de Cristo. Arrogancia, soberbia, falta de cortesia, y cosas similares son razones por no usar tal persona más en el ministerio. Gente que causa escandálo, conflicto, tensión no necesaria, y problemas no son escogidos para ministrar públicamente en nuestra iglesia.
    2ª Tim 2:24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

No queremos ofender a nadie, pero a la verdad, tenemos que insistir que las cosas se hagan cómo Dios nos indica.