Construcción de Sermones

Introducción

Primero, hay diferentes tipos de sermones, y no estoy hablando de la manera de presentación ni el material realmente. Hay sermones para entretener la gente, y estos realmente son los mismos de un comediante, y no deben ser dado en una iglesia. Hay sermones que no tienen ningún propósito excepto de poder decir, “Oí un sermón”.

Muchos sermones son llenos de detalles, verdades, y información, pero no tienen ningún propósito o meta tampoco (excepto de bloquear la gente de buscar una verdadera iglesia que ministra a su alma). No voy a hablar de estos tipos de sermones. Queremos algo que agrada a Dios.

¿Qué es el propósito de un Sermón?

Necesitamos aclarar lo que estamos haciendo porque sin tener esto claro, no vamos a lograr nada. Un sermón es preciso, y su propósito tiene que ver que es el instrumento que Dios creó para comunicar su voluntad a su pueblo (o a veces ser evangélistico, y comunicar el plan de salvación a inconversos).

Entonces ningún sermón es exitoso si no cumple con unos requisitos:

(1) tiene que ser el mensaje de Dios (fuente y base es textos bíblicos).

(2) tiene que ser para la gente presente (tiene que ser creado y dirigido a los pecados y necesidades de la gente que se siente enfrente de ti). En este punto podemos decir que si la gente no recibe nada (excepto cuando está distraídos o dormidos) entonces probablemente no captaste su situación, su pecado, o su necesidades y problemas.

(3) tiene que presentar claramente el mensaje de Dios. No hay mérito en que el sermón sea largo o corto, que demuestra la gran inteligencia del creador y predicador, ni tampoco que se entretiene o causa a uno de “sentirse bien.” Éxito aquí es de entender claramente esta carga de presentar y convencer la congregación de entender y aceptar el mensaje de Dios.

(4) tiene que llamar a una conclusión. Clases de la escuela normalmente no tienen en sí moralidad para cambiar las vidas de los estudiantes. Su propósito es de informar al estudiante de información. Un sermón no es una enseñanza así. Un sermón tiene el gran propósito de transformar (poco a poco) la vida del oyente de pecado a justicia. De instruirle y exhortarle y motivarle para que haga la voluntad de Dios.

Todo esto se enfoca en una aplicación en que la persona cambia su vida por medio del sermón. Si escuchas a un sermón y sales igual espiritualmente como entraste, entonces el predicador falló.

Construcción: #1 Captar el mensaje de Dios.

Primero, necesitamos decir es que no puedes crear y predicar un sermón siendo observador, o sea, que no te afecta personalmente. Esto es porque muchos sermones y predicadores son muertos en el púlpito. La primera cosa para hacer un buen sermón es que tú, personalmente, tienes que interactuar con el material. Si no, ni modos como presentas el material, es muerta.

Segundo no puedes usar material de otra fuente. Déjame aclarar. Si puedes, y muchos lo hacen. Pero el asunto es que estudias los versículos y presentación de otra persona o material ajeno, y tienes que hacerlo tuyo, pero dejar este material cambiar tu alma. Si lo haces así, es posible de usar ayudas de otros.

Tercero, el corazón de construcción de buenos sermones es el corazón devocional. O sea, que estás constantemente leyendo la Biblia, y analizando lo que dice para tu vida personal. Es de mucha ayuda de leer devocionales diarias constantemente porque estos tienen su propósito de agitar el alma hacia a Dios.

Recomendación: Charles StanleyCómo Escuchar a la Voz de Dios.

Construcción #2: Enfocar en un mensaje particular.

Aquí limitamos el sermón particular que estamos creando y presentando a un mensaje particular, y esto siempre tiene que ser anclado en un texto de la Biblia. Se puede componer este mensaje de más que un texto, pero principalmente quieres un texto.

Bajo condiciones normales, un sermón tiene un sólo texto que presenta claramente el asunto del mensaje, y luego tiene varios versículos de apoyo, o varios grupos de versículos de diferentes puntos pero que igualmente apoyan el punto principal.

Aquí es muy importante de “romper” con los sermones que has oído, y enfocar en un sólo punto que une todo el sermón. Sin un enfoque muy claro (a ti como creador y predicador, y a la congregación), todo es perdido. Sí hay muchos sermones que no se ve ningún punto de unificación de lo demás, pero nunca estos son buenos sermones.

Una vez que tienes bien enfocado el mensaje particular (lo vamos a llamar esto el tesis del sermón, que es una oración o parágrafo corto y conciso), hay dos cosas que necesitas observar: (1) este punto de puede cambiar depende en el desarrollo de tus estudios. y (2) lo que claramente y fuertemente sostiene y impacta a los oyentes sobre el tesis, queda, y lo que no, se quita.

Para el predicador experto, lo más común es que mientras que lee la Biblia, medita, ora, o en sus actividades cotidianas, Dios va a darle un versículo o un principio, o una observación de la gente que está o muy bien, y Dios te va a decir de tus conocimientos que ya esto está mal, o esto está bien, y desde allí nace el mensaje. A lo mejor recuerdas un principio bíblico pero no el versículo al momento, y desde allí vas buscando el texto que te impactó antes, y tienes el mensaje de un sermón.

En este punto, podemos investigar libros de sermones en bosquejo o completos. Lo mejor es de no usarlos, pero muchas veces predicadores trabajan en empleos seculares, y su tiempo es limitado, y la carga de un rebaño es pesado sobre ellos, cada semana produciendo dos o tres presentaciones.

Construcción #3: Investigar y coleccionar.

Nunca había más herramientas para investigar la Biblia que hay hoy en día. Voy revisar brevemente unas.

1. Una computadora con procesador de palabras. Recomiendo que allí es donde empiezas.

2. Un programa de la Biblia. Yo uso y recomiendo theWord (es gratis, y ve mi sitio de tutorial para theWord, thewordayuda.com) por su flexibilidad y poder, pero e-Sword, y hay muchos otros que son muy buenos también.